El mangaka japonés Akira Toriyama nacido en 1955 en Nagoya, falleció este 1 de marzo de 2024 a la edad de 68 años y su partida inundó el mundo con el profundo dolor de una generación que creció con las enseñanzas de Dragon Ball, su obra más reconocida y aclamada. La noticia se dio a conocer el 7 de marzo por la noche y se volvió viral el 8 de marzo. Al respecto se sabe que la familia comentó que realizaron una ceremonia de despedida muy íntima y que no querían presentes de fans, por lo que no dieron la noticia sino hasta pasada la ceremonia.
POR: Sanleera Vexadan
Imagen desde: Youtube
La franquicia de Dragon Ball comentó a través de X lo siguiente: “Nos entristece profundamente informar que el mangaka Akira Toriyama, falleció el 1 de marzo debido a un hematoma subdural agudo” (Es la acumulación de sangre entre el cráneo y la superficie del cerebro).
Algunas de las obras más representativas de Toriyama son:
Dragon Quest (1986-2024): Videojuego de RPG cuyos personajes fueron diseñados por Toriyama
Chrono Trigger (1995): Videojuego clásico que salió para la Super NES, con monstruos más oscuros que los de Dragon Quest.
Neko Majin (1999-2005): Parodia de Dragon Ball en donde incluso aparece Goku (Si me preguntan: Toriyama tenía sentido del humor).
Dr. Slump (1980-1984): Obra cómica que fue adaptada del manga al ánime en donde la protagonista, Arale Morimaki, (un robot que parece una niña y que corre como años después, lo haría Naruto) atormenta a los pobladores de la Villa Pingüino.
Sand Land (2024): Anime que llegará este mes a Disney+ y que alcanzó a ser terminado.

Como parte de la generación Millenial, crecí viendo Dragon Ball. Comencé a seguir la aventura desde que Goku fue niño hasta que se convirtió en abuelo, lloré conmovida con el final de Dragon Ball GT, que aunque no fuese canon, dejó una marca profunda con la partida de Goku. En años más recientes, Dragon Ball regresó en ánime y películas que me hicieron profundamente feliz aunque me fue difícil seguirles el paso. Con el tiempo, tuve que admitir que Dragon Ball Super era para las nuevas generaciones más que para la vieja guardia y aunque no la seguí con la emoción con la que veía la transmisión de la serie por televisión abierta a los 10 años, me dio gusto saber que los guerreros Z seguían ahí para defender la ilusión de las nuevas generaciones, para introducirlos al mundo de la animación japonesa como lo hicieron desde 1984 cuando comenzó a publicarse y a volverse viral.
Contar la historia de Goku, me parece un sin sentido, porque me es inconcebible que alguien esté leyendo esta entrada sin conocer lo mínimo de Dragon Ball, sin embargo; por si hubiese un alma perdida, el resumen es el siguiente: El protagonista inicial es Son Goku, un Sayayin que aterriza en la Tierra a bordo de una nave espacial y es criado por un anciano al que llama “abuelo Gohan”. Durante la serie inicial, vemos a Goku enfrentarse a la pérdida de esa figura masculina y poco a poco ir conociendo el mundo hasta encontrarse con la artífice de toda la aventura: Bulma.
Bulma es quien le habla a Goku por primera vez de la existencia y el propósito de las esferas del dragón, convence a Goku de entregarle la esfera que le dejó su abuelo como único recuerdo del tiempo que vivieron juntos y acompañarla en su aventura. Así, emprenden la búsqueda de las 7 esferas mágicas capaces de conceder _casi_ cualquier deseo.
A lo largo del viaje, Goku y Bulma conocen a otros amigos y establecen una alianza con ellos, algunos incluso comienzan inicialmente siendo sus enemigos, son derrotados en batalla y gradualmente se unen a los guerreros Z que salvan al mundo una y otra vez de enemigos temibles.
Pero Dragon Ball es más que animación basada en golpes, peleas épicas, fan service, escenas ecchi, comedia y mucha, pero muchísima comida. Es también un símbolo de amistad, una obra que pretende enseñar cosas importantes a su audiencia, como el valor del esfuerzo y de dar a cada cosa su lugar especial. Para muestra, el maestro Roshi tiene una frase que en lo particular, me parece tan vigente que la considero una joya de la educación moderna:
“Hay que trabajar, hay que aprender, hay que comer, hay que descansar y también hay que jugar. Esas son las bases del entrenamiento del maestro Roshi para tener una buena condición”
Y así como la frase anterior, hay muchas otras cosas que me parece importante resaltar de la obra, por ejemplo: La responsabilidad que toma Piccolo con Gohan, el hecho de que Gohan prefiera estudiar a pelear, la forma en la que Bulma es abordada como una mujer inteligente, científica e indispensable para la obra en un contexto en el que las mujeres no tomaban tanta relevancia para la sociedad, los cambios que fueron operando en Vegeta a lo largo de la serie y que le dieron un desarrollo de personaje increíble, la fuerza de sus personajes femeninos, como abordar el tema de la muerte, la enfermedad y las pérdidas, temas como la esperanza, la religión, el trabajo, la colaboración y la búsqueda insaciable de mejorar y pulir las habilidades que se tienen en pro del beneficio de los demás.
No sólo eso, sino que el mensaje de la obra, me parece, es un mensaje de esperanza y unión, el ataque más poderoso de Goku se realiza gracias a que las personas del mundo le brindan su energía, colaboran con él, levantan las manos y depositan en él no sólo la energía que conformará la Genkidama, sino también sus esperanzas y deseos.
Por todo lo anterior, por el mensaje, el diseño, los personajes, la historia y hasta la banda sonora, Dragon Ball quedará por siempre en la memoria de muchos de nosotros como una de las historias más representativas de nuestra infancia. Por tanto, no temo posicionarme a favor de las palabras de Eiichiro Oda, creador de One Piece, amigo y admirador de Toriyama.
“Toriyama falleció demasiado pronto y dejó un listón demasiado alto… Estoy sobrecogido por la tristeza”
Muchas cosas quedaron inconclusas con la muerte de Toriyama, como el estreno de Dragon Ball Daima que se esperaba para el otoño del 2024 y que coincidiría con el 40 aniversario de Dragon Ball o el futuro de Dragon Ball Super que casi con seguridad quedará en las manos de Toyatoro, quien lleva ilustrando la obra desde el 2015 y quien dedicó las siguientes palabras a Toriyama:
“Dibujaba mangas porque quería que Toriyama-sensei me elogiara. Lo fue todo para mí.”
Con los brazos al cielo y las manos extendidas, me encantaría agradecer a Akira Toriyama por una excelente infancia gracias a sus obras.
Donde quiera que te encuentres, recibe un poco de nuestra energía.










